¿Qué entendemos por bienestar?

Más de algún amigo (o quizás nosotros mismos) hemos dicho o escrito algo así como: “este momento se llama felicidad”,  o el clásico “esto es vida”, entre otras frases que hacen alusión a la dicha de algún momento en particular. Sin embargo, si somos más estrictos y comenzamos a cuestionar el concepto de felicidad, quizás podríamos darnos cuenta que estamos haciendo un mal uso de la palabra.

 

 

Antiguos filósofos como Sócrates, Aristóteles y Platón, ya dialogaban y escribían acerca de conceptos cercanos a bienestar.

De esta manera, en el siglo XX se desarrollaron distintas corrientes sobre qué es el bienestar, que van desde líneas más filosóficas como el humanismo,  hasta otras más científicas como la psicología positiva.

 

Algunas de las teorías del bienestar o realización de las personas son:

 

·         La pirámide de Marslow o Jerarquía de las necesidades humanas.

 

Esta escala está compuesta por cinco niveles, los que deben estar cubiertos para que la  persona se sienta realizada. Si la ordenamos como si fuera un edificio en construcción, el primer piso serían los cimientos, lo que correspondería a las necesidades fisiológicas de una persona  (comer, dormir, respirar, etc). El segundo piso serían las necesidades de seguridad, que apuntan a tener un ambiente estable tanto de manera personal, como para  nuestros seres queridos. Seguido a estos, el tercero hace referencia al afecto, el que además del contacto físico y las relaciones sexuales, atiende a sentirse parte de un grupo. En el cuarto piso se encuentran las necesidades de estima, que se asocian al respeto y validación de los pares. Y finalmente, en el quinto piso, se encuentra el propósito, el “por qué y para qué” de nuestras vidas.  Estas son las necesidades de autorealización.

 

 

·         Placer y Significado = Felicidad

 

Tal Ben Shahar, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, es uno de los máximos referentes en el tema.  Incluso, dicta la asignatura más cotizada en su universidad,  el ramo de felicidad.

 

 Dentro de sus publicaciones y libros, Shahar hace referencia a dos grandes aristas para autopercibirnos como personas felices y que cuando están presentes de forma balanceada en nuestra vida, nuestra satisfacción con la vida en general aumenta. Estos son el placer y el significado (Eudaimonía).

 

Por ejemplo, si mi trabajo actual lo percibo con alto significado (ej: ayudar al bienestar de otros, salvar vidas, etc), pero no disfruto de este porque no me entrega emociones positivas, en el mediano o largo plazo no seré feliz,  puesto que no hay balance entre el placer y el significado.

 

Por otra parte, si mi foco en el día a día está en el placer, percibiré una alta cantidad de emociones positivas. Sin embargo, si no hay un significado o sentido tras estas,  no estaré motivado en el tiempo y por lo tanto, me sentiré insatisfecho.

 

 

·         Teoría del florecimiento

 

Otra de las teorías del bienestar es la que habla sobre el florecimiento humano desarrollado por el psicólogo de la Universidad de Pennsilvania, Martin Seligman. Esta es similar al anterior, solo que involucra más dimensiones.

 

Al constructo que él desarrolló, se le conoce como PERMA (por sus siglas en inglés) el cual explica que la felicidad de las personas se desarrolla en torno a la gestión de emociones positivas, involucramiento con las actividades desarrolladas en el día a día, relaciones positivas, propósito y sentido, y finalmente,  logro. Esta teoría explica que cuando hay un balance en la vida de una persona, se puede auto percibir como alguien feliz con la vida en general.

 

¿Qué es lo importante?

 

Cuando conocemos estas teorías, muchas veces podemos confundirnos y entender que para alcanzar nuestra felicidad debemos eliminar las emociones negativas. Sin embargo, pensar eso sería ingenuo y contraproducente, puesto que estas cumplen un rol muy importante, que es el de ayudarnos a evitar aquellos aspectos en la vida que no nos hacen sentir bien, regulando nuestro comportamiento y permitiéndonos establecer límites en nuestra vida.

 

Junto con lo anterior, estas teorías tienen un punto en común, el que señala que si no se cumplen las necesidades fisiológicas y de seguridad (Escala de Maslow), no es posible poder desarrollar un concepto de felicidad.

 

 

Finalmente,  siempre es importante entender que cuando hablamos de felicidad y nuestra necesidad de sentirnos satisfechos, los grandes responsables de ello, somos nosotros mismos al momento en que definimos lo que realizamos en nuestro día a día.

 

Arcadio Javier C.I 

Líder B-Happy Urbani - Felicidad Organizacional.